O´Cachelo

Fecha
12 de marzo de 2010

Organizador
Cofrade Gizhe

Menú
Jamón de bellota (un par de platos)
Pimientos de Padrón
Xoubas
Pulpo a feira
Arroz con bogavante (para seis)
Chuletón de buey
Filloas
Helado de Vainilla al grill
Tarta de Santiago
Percebes (de merienda)

Bebidas
4 botellas de vino (Regajal) y 4 rondas de palanganazos

Crónica
Las 14.30 era la hora fijada para la junta de este mes organizada por el Cofrade Gizhe. Fieles a la cita los Cofrades Ligorio y Ghuss se necontraban en la barra del restaurante 20 minutos antes, para "calentar" sus paladares con una fresca cerveza.

A su hora aparecen el resto de Cofrades, cuchara en mano, y con un nuevo invitado, Pedro, referenciado por su hermano, el Cofrade organizador. Falta el Cofrade Icaldo, por motivos de causa mayor. Sin más preámbulos, pasamos a la mesa para comenzar a degustar el abundante y galaico menú.

En la elección del menú, nos ceñimos únicamente a la gastronomía gallega, con excepción de los dos platos de jamón de bellota (salmantino y muy bueno en este caso) y del vino, Regajal, un excepcional caldo de Aranjuez, que no recomendaremos para que no suba más de precio. Pimientos de Padrón (ninguno picó), aceptables; xouvas, aceptables también y un pulpo a feira, que, para los expertos, no pasó la prueba.

Tras los entrantes, el arroz caldoso, con el que brindamos, cuchara en mano, a nuestra "usanza". La ración era para seis, y con ella colmamos 5 platos, por lo que nos pareció algo escaso bajo nuestro "pantagruélico" punto de vista. Bueno de sabor, aunque algo pasado el arroz. Tras no dejar rastro alguno de nuestro plato de cuchara, pasamos a la carnaza: chuletón de buey al centro fileteado, para ir "calentando" en plato de barro.

Observamos como los ojos de los camareros empiezan a salir de sus órbitas, jeje. ¡Y eso que sólo estábamos empezando! De la carne no queda ni la grasa, no porque nos la comiésemos (que no somos tan salvajes y no estaba Icaldo), sino porque fue adecuadamente usada para lubricar el barro sobre el que tostamos la carne. Cuarta botella de vino para terminar con la carne y para aderezar los postres.

Nos dejamos aconsejar en los postres, aunque tenemos una exigencia: filloas. Éstas se complementan con tarta de Santiago (algo escasa de almendra) y un exquisito helado de vainilla caramelizado y pasado por el grill, que nos sorprendió gratamente. El servicio atento y dispuesto en todo momento.

Tras las dos primeras rondas de copazos, el Cofrade Pamelo decide invitarnos a merendar, una vez más, percebes. Casi un kilo de ellos, aunque en lugar de gallego "falaban" idioma moruno, ejemmm. Con las dos rondas siguientes de copas, y siendo ya las 8 de la tarde, Pamelo vuelve a la carga con "Juan Bravo 25", y, en este caso, consigue que el invitado, Pedro, le siga hasta "el sitio" para tomar "unos vasos". Yo creo que se juntó "el hambre" con "las ganas de comer"... ¡vaya par de dos!

Despedida y cada mochuelo a su olivo, que en el caso de los dos elementos referidos, había sido plantado en Juan Bravo 25. A fecha de hoy, nada se conoce sobre su estado final...

Valoración
  • Servicio: cuchara de plata
  • Cantidad: cuchara de bronce
  • Calidad: cuchara de bronce
  • Precio: cuchara de madera